A través de una metodología dancística aplicada a la fotografía, genera superficies visuales donde no siempre aparece un cuerpo bailando, pero donde la danza siempre está presente. Su formación nace del cruce entre la danza española —que practica desde los tres años— y el estudio complementario de la imagen, especializado en fotografía documental en Madrid e iluminación para moda en Barcelona después.
El estilismo, entendido como una coreografía visual, se ha convertido en una extensión natural de su práctica artística: un espacio donde la moda y la danza española dialogan, se transforman y se enriquecen mutuamente. Esta conexión define hoy una parte esencial de su marca.
Su ocupación principal es repensar la imagen de la danza española, generar un documento vivo de su movimiento actual y abrir la puerta a nuevas conexiones creativas.